Cáncer y pareja

cancer y pareja

Cada día lo veo, y pienso que situaciones más dispares!!!
En general en mi consulta de oncoestética veo todo tipo de situaciones, al igual que todo tipo de personas, jóvenes, mayores, parejas, padres, madres, etc., pero lo que de verdad me llama mucho la atención es las diferentes formas de enfrentarse al cáncer y os puedo asegurar que son muchas.
Por eso me parecía muy interesante el hacer un post sobre cómo enfrentarse al cáncer juntos y qué tipo de situaciones más comunes nos podemos encontrar.

Cáncer y pareja

Ante un diagnóstico de cáncer, las vidas de ambos miembros de la pareja han sido irrumpidas en mucho de la misma manera. Se comparten muchas de las mismas emociones y preocupaciones, y ambos luchan para encontrar formas constructivas de manejar las alteraciones en la calidad de vida que conlleva el cáncer y los efectos colaterales de los tratamientos médicos.

La conducta a seguir con la pareja cuando él o ella tienen cáncer depende de las necesidades personales y de la situación individual de cada paciente. Por ejemplo, cuál es su pronóstico de tiempo de vida, si ya tiene cáncer metastásico, o si no ha aceptado ni afrontado aún el diagnóstico. Para el enfermo, puede ser tremendamente tranquilizante y confortante saber que está enfrentando la enfermedad en pareja, y que su compañero/a se involucra, apoyándolo de manera firme, comprometida y sin pestañear, pase lo que pase.

La mayoría de los enfermos de cáncer se sienten presionados a mantener una actitud mental positiva, y esta presión impide que expresen sus verdaderos sentimientos, reprimiendo sus legítimos miedos porque no quiere decepcionar. Otra causa puede ser pensar que expresar las emociones negativas puede poner en peligro la curación pero, en realidad, esta supresión de los miedos, tristeza o enfado es lo que puede poner en peligro la adaptación psicológica y la respuesta inmunológica del enfermo.

Evidentemente, el enfermo con cáncer tiene buenas razones para estar preocupado o y enojado, pero también buenas razones para tener esperanza y optimismo. Su pareja debería tratar de apoyar ambos estados de ánimo (no solamente el positivo).

Unión de la pareja o ruptura

En la relación de pareja se hace recurrente el temor a la ruptura. La falta de comunicación, la dificultad en las relaciones sexuales, la tristeza y los sentimientos de impotencia en el cónyuge sano pueden explicar el problema. En el caso de no tener una pareja estable, la posibilidad de ser amado en el futuro puede generar gran angustia.

No existe evidencia alguna de que ni el cáncer ni sus tratamientos sean la causa de rupturas en las relaciones de pareja. Cuando éstas ocurren, suele ser debido a problemas previos en la relación y es el cáncer o su tratamiento la “gota que colma el vaso”, pero no la causa principal de la ruptura. Por el contrario, en parejas armónicas, el cáncer puede incluso afianzar la relación existente. Si la pareja está unida y existe apoyo y solidaridad para hacer frente a la enfermedad, ésta es una carga compartida. En el otro extremo, si el paciente no se siente apoyado por su pareja, a la carga del cáncer, hay que añadir el estrés que supone detectar que el cónyuge se desentiende de la situación o no presta la ayuda esperada. Se puede salir reforzado de una situación en la que se pone a prueba nuestros recursos y no solo la persona que vive en primera persona el proceso, sino en este caso la pareja.

En un estudio de Weiss y col. en cáncer de mama, se observó que si existía un profundo compromiso marital, la pareja enfrenta el cáncer junta y compartía, no solo el dolor, sino también la ganancia potencial del trauma. Es el llamado “crecimiento postraumático en la pareja”. Weiss encontró que la mayoría de las parejas (88%) informaron de cambios positivos en sus vidas, como mejorar las relaciones interpersonales y una mayor apreciación de la vida tras el cáncer de mama de sus esposas.

En nuestro entorno, el divorcio como consecuencia de la ocurrencia de un cáncer en uno de ambos miembros de la pareja no es frecuente. Ello no quiere decir que el impacto del cáncer no suponga un reajuste de las relaciones más cercanas del enfermo.

Problemas de relación más frecuentes en la pareja que afronta el cáncer

En general, las problemáticas más frecuentes entre las parejas que afrontan juntos el cáncer serían las siguientes:

  1. Ansiedad y depresión: Aunque son las dos reacciones más frecuentes en pacientes con cáncer, recientes estudios ha demostrado que existe una correlación positiva moderada entre los niveles los niveles de ansiedad y depresión de los pacientes y los de sus cónyuges (Baider y Kaplan de-Nour, 2000).
  2. Comunicación en la pareja: La percepción y actitud ante la salud y la enfermedad es distinta según el círculo social y cultural al que pertenezca el paciente. El cáncer es una enfermedad con unas connotaciones innegables de muerte, dolor y sufrimiento, y muchas veces plantea miedos que difícilmente se expresan en voz alta.
  3. Percepción del entorno social: El apoyo que recibe el paciente es un factor preventivo o reductor del estrés psicológico, porque además de su relación, hay muchos otros aspectos que la pareja debe afrontar junta. Por ejemplo, la vida laboral de ambos miembros de la pareja, dificultades con los hijos, aislamiento social…
  4. Sexualidad: El cáncer y/o los tratamientos afectan al interés, funcionamiento, sentimientos y/o atracción sexual. Algunos ejemplos comunes son la pérdida de la libido causado por la quimioterapia y los tratamientos hormonales, y la influencia de la imagen física por las cicatrices de la cirugía. La depresión que el cáncer puede causar también puede reducir la libido y el funcionamiento sexual, así como los cambios fisiológicos y de humor.

Comunicación en la pareja que afronta un cáncer

La percepción y actitud ante la salud y la enfermedad es distinta según el círculo social y cultural al que pertenezca el paciente. El cáncer muchas veces plantea miedos difíciles de expresar en voz alta, pues se trata de una enfermedad con unas connotaciones innegables de muerte, dolor y sufrimiento. Además, los pacientes con cáncer son especialmente sensibles a las reacciones que con ellos tiene su entorno, por lo que pueden asumir que determinados comentarios o comportamientos de su pareja se refieren a ellos. Incluso en parejas armónicas se evitan ciertos temas y disminuye el grado de comunicación y confianza, lo que conduce a suponer o adivinar los sentimientos del otro, a interpretar gestos y actitudes.

Si estás enfermo de cáncer, recuerda que hablar, incluso discutir, es mejor que asumir. No debes asumir que sabes lo que tu pareja está pensando o sintiendo sobre tu cáncer, o que él/ella sabe lo que necesitas. Puede pensar que estás asustado, cuando tal vez te estás sintiendo triste o culpable por las consecuencias que tiene el cáncer sobre tu compañero/a. Puede pensar que eres fuerte y resistente, cuando tal vez te sientes vulnerable y dependiente, pero no quieres demostrarlo. Puede pensar que quieres que te dé ánimos y esperanza, cuando tal vez sólo necesitas que te diga “Estoy contigo en esto, y vamos a afrontarlo juntos, pase lo que pase”.

Es necesario, pues, exteriorizar los sentimientos e incluso provocarlos. Si es preciso, incluso con la ayuda de un profesional. El objetivo es que el enfermo hable con su pareja de sus reacciones emocionales y sus preocupaciones… y que la pareja sea capaz de preguntarle qué necesita de él/ella.

Algunas de estas necesidades pueden ser prácticas, como que le acompañes a las visitas médicas, que aprendas sobre su tratamiento para el cáncer, que te hagas cargo de las llamadas de amigos y familiares, que asumas la responsabilidad de ciertas tareas que anteriormente realizaba él/ella. Pero otras necesidades pueden ser más emocionales: ser sensible y responder a sus emociones, animarle a tenerte confianza o “estar allí” en los momentos difíciles.

Entorno social y laboral

 

La influencia del apoyo social que recibe el paciente previene y reduce el estrés psicológico, incluyendo como parte del círculo social a la pareja del paciente (Parker, 2003). En realidad, lo que cuenta es el llamado “apoyo social percibido”, es decir, el apoyo que satisface realmente al enfermo. Se ha visto que muchos pacientes califican el apoyo que reciben de inadecuado o insuficiente, incluso en parejas unidas; sin embargo, también es sabido que los pacientes con más estrés psicológico valoran más bajo el apoyo que reciben de sus parejas (Baider y Kaplan de-Nour, 2000).

Pero hay muchos otros aspectos que la pareja debe afrontar por el hecho de que uno de sus miembros padezca un cáncer:

  • Afectación de la vida laboral de ambos miembros de la pareja: El paciente puede tener dificultades en reinsertarse en su trabajo en las etapas en que su enfermedad está controlada, y en compatibilizar vida laboral con tratamientos como la quimioterapia (con sus efectos secundarios). La pareja del paciente puede tener problemas en su ámbito laboral por las continuas ausencias debidas al cuidado y la atención al enfermo.
  • Dificultades con los hijos: La vida familiar y doméstica rutinaria con los hijos se ve afectada por la enfermedad, los trastornos que la acompañan y las ausencias por cuidados médicos. Si los hijos son menores, pueden plantearse problemas en cuanto a su supervisión y cuidado. Otro punto importante es decidir hasta qué punto se les da información, y cuánta y cómo se les proporciona.
  • Aislamiento social: Existen parejas con un amplio círculo social en su vida normal, pero que pueden sentirse solas o poco comprendidas entre sus amistades cuando aparece la enfermedad.
  • Parejas sin hijos: Muchos tratamientos dificultan o impiden la maternidad/paternidad futura del paciente. Un factor agravante hoy en día es la maternidad tardía de las mujeres actuales. E incluso si se opta por la adopción, el historial médico puede suponer un obstáculo para conseguirla.

Vida sexual en el contexto de un cáncer

Abordar el tema de las relaciones sexuales es complejo, pues resulta difícil separar la relación de pareja de su funcionamiento a nivel sexual.

Es conocido que, mientras que durante el primer año tras el diagnóstico, en el que se aplican los tratamientos, se acepta por parte del enfermo y de su cónyuge la disminución de las relaciones sexuales, o incluso la ausencia absoluta de éstas, en cuanto se ha superado el tratamiento y la curación aparece ya como algo más próximo, las relaciones sexuales de la pareja se convierten en un aspecto crucial. Se trata de un problema propio de la fase de supervivencia que, a veces, es difícil de abordar y se deja aparte. Muchas veces será necesaria la ayuda de un profesional para restaurar la comunicación y exteriorizar los sentimientos de ambos miembros de la pareja.

El cáncer afecta al interés, funcionamiento, sentimientos y/o atracción sexual. En la posible disfunción sexual que puede presentarse durante el cáncer y su tratamiento deben tenerse en cuenta aspectos psicosociales, como el impacto del diagnóstico y el tratamiento en la vida del enfermo, pero también las influencias fisiológicas de determinados tratamientos.

Algunos ejemplos comunes son la pérdida de la lívido causada por la quimioterapia o por el deterioro de la imagen física causada por las cicatrices de la cirugía o de la pérdida de peso o masa muscular. Además, la depresión que el cáncer puede causar también puede reducir la libido y el funcionamiento sexual, y los cambios fisiológicos y de humor del enfermo pueden ser causa de pérdida de interés.
La clave para enfrentar este problema es la comunicación abierta. Uno de los miembros de la pareja debe reconocer el problema, tomar la iniciativa y trasmitirle al otro su deseo de enfrentarlo juntos. Si el enfermo presenta factores emocionales (ansiedad, depresión, autoestima…) o físicos (relacionados con las secuelas del cáncer), su pareja debe ser capaz de reafirmar y hacerle comprender su amor por lo que él o ella es como persona, y no sólo por sus atractivos físicos o sexuales, y convencerle que su mayor prioridad es su supervivencia y de que sigue deseando las relaciones íntimas físicas con él/ella. Si lo consiguen, el lazo entre la pareja se hará más profundo y se verá reforzado en el proceso.

BIBLIOGRAFIA

  • Fefoc: http://www.familiaycancer.org/
  • Afrontar el cáncer de pulmón: el viaje hacia los sentimientos. Sociedad Internacional de Psico-Oncología. Libro online patrocinado por Roche.
  • Baider, L., Kaplan De-Nour, “Cancer and copules: its impact on the healthy partner: methodological considerations” en “Cancer and the family” (2ª edición), Baider, L., Cooper, C.L., Kaplan De-Nous, A. (eds.), 2000, John Wiley & Sons LTD., West Sussex, England
  • Parker, P.A., Baile, W.F., de Moor, C., Cohen, L. (2003). Psychosocial and demographic predictors of quality of life in a large sample of cancer patients. Psycho-oncology, 12(2), 183-193.
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Un comentarios de Cáncer y pareja

  • carmensuit  dice:

    Magnífica exposición , muy bien documentada , enhorabuena! ;)

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